En diciembre de 2025, tras años de implicación como asociada, Ani Ulloa asumió la presidencia de Ecos do Sur.
Es empresaria y una firme defensora de la formación y la independencia económica como herramientas de transformación social. Además de Ecos do Sur, también preside la Asociación de Empresarias de A Coruña (AECO). A dos meses de haber asumido el cargo, hemos querido conversar con nuestra presidenta para conocer más de cerca su vínculo con Ecos do Sur, su conexión con la causa que defendemos y los principales retos que afrontamos en el contexto actual.
Conociste Ecos do Sur a través de la colaboración que tenemos con la Asociación de Empresarias para realizar prácticas laborales. ¿Qué te encontraste en aquel primer contacto y qué hizo que quisieras seguir implicándote? Nos propusieron colaborar acogiendo a personas en prácticas que se estaban formando desde Ecos. Desde el principio me llamó la atención que el trabajo tenía un impacto real: personas que lo tenían más difícil conseguían una oportunidad y, en algunos casos, incluso un empleo. Esa conexión directa entre formación e inserción fue lo que me hizo ver el valor del proyecto y empezar a implicarme. Y fue Sandra García (nuestra directora de Proyectos) la que me invitó a dar el paso para hacerme socia.
Has asumido la presidencia en un momento de crecimiento y nuevos retos para la organización. ¿Qué te llevó a dar ese paso?
Para mí es, sobre todo, una forma de gratitud. He tenido momentos complicados en la vida y también muchas oportunidades, y siento que dedicar parte de mi tiempo, mis conocimientos y mi forma de trabajar es una manera de devolver lo que he recibido. Creo profundamente que todas las personas merecen una segunda oportunidad y que, si podemos facilitarla desde nuestra posición, tenemos la responsabilidad de hacerlo.
¿Cuál es el principal reto que nos toca enfrentar en este momento?
El de seguir favoreciendo la integración real en un contexto en el que existen discursos de rechazo y mucho desconocimiento.
Hay que normalizar la diversidad y explicar mejor lo que hacemos, también contando con la implicación de la sociedad de aquí, porque la migración forma parte de nuestra propia historia. Y, al mismo tiempo, seguir trabajando para que las personas puedan acceder a un empleo, homologar su formación y desarrollar todo su potencial.
Desde tu experiencia, ¿qué impacto real ves en la vida de las personas que participan en los proyectos?
A veces basta con un pequeño apoyo para que una persona pueda aceptar un trabajo o reorganizar su vida. He visto casos en los que, gracias a un servicio puntual, como una conciliación, alguien ha podido incorporarse a un empleo y pasar de una situación de dependencia a ser una persona autónoma. La independencia económica es lo que da la libertad, y ahí está una de las claves del trabajo de Ecos: facilitar que las personas puedan construir su propio proyecto de vida.
Además de responsabilidad, un cargo como este suele ser una experiencia que brinda otras perspectivas. ¿Qué te está aportando hasta ahora?
Me aporta aprendizaje continuo y una red de personas y entidades con las que, de otra manera, no tendría relación. También me permite conocer realidades que muchas veces son invisibles y entender mejor los recursos que existen. Yo no tenía mucha idea ni los procesos de extranjería ni de la situación administrativa concreta que tienen personas por llegar desde determinados países, cosas que en Ecos he aprendido. Pero, sobre todo, me aporta la satisfacción de saber que lo que haces tiene un impacto positivo en la vida de alguien. Cuando dedicas tu tiempo y tu energía a algo así, eso vuelve a ti en forma de bienestar y sentido.
¿Qué es Ecos do Sur para ti y qué te gustaría conseguir en esta etapa?
Esto es un proyecto colectivo que existe gracias al compromiso de muchas personas. Cuando colaboras, no solo ayudas a los demás: también creces tú y generas una cadena de apoyo que transforma la sociedad. Me encantaría que en este tiempo fuéramos capaces de integrar al mayor número de personas posible, que puedan acceder a un puesto de trabajo, ya sea por cuenta ajena o por cuenta propia. Cuando una persona puede sostener su proyecto de vida con su propio trabajo, cambia todo.
